¿Cómo que no tienes tiempo?

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El ser humano alimenta su zona de confort con las excusas. La más famosa y la más aceptada por todos es la de: “No tengo tiempo” o “No me queda tiempo”. La verdad es que tiempo siempre hay, pero no siempre hacemos o apartamos tiempo para algo. Pero, ¿Por qué no? Aquí te van 4 razones principales.

  1. Porque no me interesa. Si algo no te importa, no te gusta o no lo quieres, no le dedicarás tiempo. Por ejemplo, esa ida al culto o a la misa que llevas posponiendo desde hace uu… o tal vez ir a la casa de aquel amigo que no te cae tan bien, incluso leer aquel libro que te regalaron pero que se está poniendo cada vez más polvoriento.
  2. Porque soy una persona perezosa. ¡Ay, pero es que levantarse tan temprano! ¡Ay, pero ¿Por qué no lo haces, vos? Yo tiempo no tengo para esas babosadas.

¿Se te hacen familiares esas frases? Es lamentable, no hacer un esfuerzo por ir en contra de la agonía que nos da la dejadez. No hacer tiempo incluso a las actividades que te gustan sólo por no moverte es sin duda el peor de los casos. ¡Agradece que tienes un cuerpo que aun puedes mover y hazlo!

  1. Porque tengo miedo. No puedes quedarte escondido allí para siempre, detrás del telón del miedo existe el reino de las posibilidades. Haz tiempo para eso que siempre has querido hacer ¡cantar frente a todos! ¡Hablar en público! O conquistar a esa chica o chico de quien siempre has estado enamorado (a).
  2. Porque interfiere con tu horario de trabajo. Esto es lo más creíble, no es que no haya tiempo sino que esa cita o reunión interfiere con tus responsabilidades adquiridas. Sin embargo, siempre existirá un momento en el cual podrás invertir en algo diferente a tu rutina. ¡Hazlo!

Te reto a que después de haber leído esto me comentes: ¡Tiempo sí hay y yo lo apartaré para:…!   La única manera de vivir plenamente nuestra vida es a través de una buena administración de nuestro tiempo. Eso es posible afrontando las situaciones sin mentirnos a nosotros mismos.

¡Aparta tiempo y haz lo que te apasione!

Con amor y gratitud,

¡Amparo Cribas!

​¿Por qué me volví organizada?

Cuando empecé el ciclo común me apasioné al 100% por el estudio. Cada tarea era más que eso un obra de arte. La escuela se convirtió en mi segundo hogar y el entusiasmo era una de mis principales características. Pero, después de un tiempo en décimo grado todo se volvió más pesado, mi tiempo no rendía y las madrugadas eran mis mejores amigas, mas mi organismo empezó a rechazar el desvelo y fue así como me vi en apuros de conseguir una alternativa. El estrés también me daba una sensación de amargura y algo… debía hacer.  Así que busqué y encontré, ser organizada era la solución. 😇
Comencé a priorizar. Dios siempre fue primero y él fue mi ayudador en todo momento. Cuando el cansancio me hacía caer descansaba en su poder y continuaba con mucha energía. Por mucho que no me gustara una tarea la empezaba si podía adelantarla en el colegio, lo hacía y si necesitaba Internet y no andaba le pedía a mis compañeros. (GRACIAS Alex, Mafe.) 😂  Al llegar a casa hacía el resto y pues así lograba descansar más los miércoles y jueves. También estudié a diario, y hacía mis propias conclusiones para que la información se convirtiese en conocimiento. Durante clases me imaginaba que estaba en una obra en la cual el actor era el maestro y pretendía encontrar el arte en el carácter de cada uno de mis profesores. En mi mochila metía todo lo que necesitaba y sí a veces parecía un caparazón de tortuga pero al menos no me atrasaba en nada porque todo lo que ocupaba estaba allí. El estrés se fugó y vino más alegría; hubo más emoción. Y no, no me arrepiento de ahora ser organizada y darle lo mejor de mí a todo lo que lo necesita. 😊 Me di cuenta de que a través de esta consistencia encontré el éxito de manera saludable y divertida.

Con la esperanza de que el estrés no te quite la energía,

Amparo Cribas. 💝

🚀¡Arraiga tus ideales para que no desperdicies tu vida!

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Foto por el artista Sampedrano, Nelson Guevara.

Cuando los ideales están bien arraigados no perdemos nuestra esencia. ✔ Los ideales son una serie de realidades a las que nos aferramos. Son los lineamientos que estamos dispuestos a seguir para dirigirnos de manera segura en nuestra travesía. Ayer, mientras plasmaba en un papel mis metas me di cuenta de algo muy interesante… Cada día somos influenciados por distintas variables. No obstante, si profundamente mantenemos como prioridad nuestros ideales no tendremos miedo de afrontar los cambios.

Ejemplos de lo que es un ideal:

  • Ser siempre guiada por la palabra de Dios.
  • No dejarme llevar por los prejuicios.
  • Ser disciplinada.

Una vez definido y ejemplificado el concepto de ideal, podemos proceder en materia, lo que debes hacer para arraigar tus ideales es:

  1. Escogerlos. Tus ideales son la base y no deben de ser muchos. Escoge dos o tres, defínelos breve, concisa y precisamente. Para que tengas una vida muy llena de motivación debes tomar en cuenta que tus ideales sean  genuinos (que te caracterizan) y beneficiosos (no perjudiciales ni para ti ni para nadie).
  2. Defenderlos. Muchas personas tratarán de disuadirte, pero si tomaste en cuenta lo mencionado en el primer paso entonces sigue: ¡SIN MIEDO! ¡No renuncies a lo que has establecido y tampoco pierdas tiempo en dar explicaciones, con que Dios y tu lo sepan: es suficiente!
  3. Ser fiel. Para ser fiel a tus ideales no sólo conviene defenderlos, sino CUMPLIRLOS. Cumple con lo que quieres, recuerda que es lo que tú mismo has decidido hacer con tu vida, así que dale amor y sé leal.
  4. Dale mantenimiento. Siempre existen obstáculos, es por eso que es imperioso que te dediques a depurar (limpiar) tus acciones y que también las innoves. Para la actualización puedes leer libros; principalmente la Biblia, ver videos, y por supuesto hablar con personas que puedan ofrecerte buen consejo. Recuerda que tus ideales responden las preguntas: ¿Quién eres? ¿Quién quieres ser? 

La realización de estos pasos dan como resultado ideales arraigados; constituyen un prototipo de vida. Ese conjunto de creencias que harán que no te sientas perdido, ya que te dan identidad como persona. Son el carbono de tu existencia y espero en Dios que elijas buenos y te mantengas firme. De tal manera, no habrá nunca tiempo para arrepentirse sino para contarle a tu descendencia cómo te convertiste en un hombre o mujer de bien; con valentía y sagacidad como primeras características.

Los ideales son esa señal que dice  ALTO cuando quieres desviarte por un camino sinuoso.

Con mucho amor 😚 , 

Amparo Cribas.