Una Cierta Nostalgia de Julia Herrera

Julia Herrera, conocida por sus amigos como Jules, es una cineasta hondureña de 36 años de edad que lleva más de una década trabajando en el medio de las comunicaciones. Es colaboradora y socia de FAV MAG, la casa de los artistas hondureños, desde hace un año. Les presento esta pequeña entrevista que nos detalla los puntos más básicos de una de sus más queridas empresas, el cine de autora. Si pudiera describir a esta maravillosa mujer, en tres palabras, serían: arte, disciplina y calidad. Todos sabemos que esa combinación es sinónimo de éxito y basta conocerla para darse cuenta de que no escatima su talento para fines personales, los extiende a otros para ayudarnos a progresar en cualquier ámbito en que sea capaz de cooperar. 

¿Cómo y cuándo empezó tu interés por el cine?

Mi interés en el cine como profesión comenzó en la universidad. Yo estudiaba Licenciatura en Comunicación y Publicidad en UNITEC. Cuando cambiaron el plan de estudios de la carrera, por primera vez, añadieron tres clases finales que eran electivas. Entonces podías escoger entre las áreas de: Cine, Producción de TV y Administración de Empresas. Y yo pues opté por cine y llevé las asignaturas de Cine Documental, Crítica y Análisis Cinematográfico y Cine Digital. Realmente, me encantaron. Luego, hice mi práctica profesional en una de las productoras pioneras en Honduras: terco Producciones. Fue tan buena la experiencia que me quedé trabajando cuatro años con Katia Lara y Andrés Papousek.

¿Cómo nace el corto Una cierta nostalgia?

El corto nace porque yo siempre he laborado como asistente de dirección y producción. Entonces quería hacer mi primer ejercicio como directora o productora, y me dije: “haré un tres minutos al igual que los de primer ejercicio en escuelas de cine como la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV)”.

En la universidad había hecho un cortometraje para televisión que fue una adaptación de El Corazón Delator de Edgard Allan Poe y me gustó mucho porque aprendí cómo se trabaja en colectivo y aunque los resultados se pueden ver un poco desdeñosos desde la óptica actual, en aquel momento, los profesores lo mostraban como ejemplo en las clases e incluso fuimos selección oficial del Festival Ícaro.

El caso es que pensé: “voy a hacer nuevamente una adaptación, pero quiero algo con lo que me identifique”. Fue entonces cuando llegó a mis manos un libro extraordinario titulado: Una cierta nostalgia, de la hondureña, María Eugenia Ramos. Había en él un cuento para su papá que llamó mi atención, tan solo por la dedicatoria. Yo me identifico con la idea de dedicar mi obra a mi padre que tanto me incentivó a hacer lo que me gusta y que pocos días antes de morir me regaló mi primer libro de cine. Y esa fue la cosa mágica que hizo que escogiera el cuento también llamado Una cierta nostalgia para hacer mi corto.  

Después todo ha sido un coincidir de ideas, ganas y tiempos con todo mi crew.  

¿Cómo fue la elaboración del guión?

Esta pregunta me encanta. Porque puedo darle los créditos a mi asesor de guión, Oscar Estrada, y a mi cómplice en el crimen, Eduardo Moradel. Yo sabía que quería hacer un corto, pero en principio Eduardo iba a ser el director y yo la productora. Fuimos los dos a buscar a Oscar que estudió cine con especialidad en guión en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Esteban de los Baños en Cuba. Y tuvimos una sesión maravillosa donde Oscar muy didácticamente nos mostró los tipos de adaptación y las diferencias que pueden haber de un guión adaptado a un producto realizado con esa directriz. De esa reunión surgió la idea del corto y más tarde a mí me tocó trabajo de mesa, supervisado y asesorado por Oscar. En más o menos seis meses estuvo listo el guión.  

Después yo llevé un taller en el Centro Cultural Español en Tegucigalpa con Laura Bermúdez llamado “Pensar en otro cine”. En esa ocasión no sé bien por qué sentí que esa historia que yo había escrito era tan personal que tenía que dirigirla también. Hablé con Eduardo para explicarle las razones por las que yo quería dirigirla, asimismo porque quería que él fuera el director de cinematografía. Aceptó y acá estamos.

¿Qué artistas están involucrados en el proyecto?

Voy a dar los nombres sin su respectivo cargo porque sería como dar los créditos antes de que el proyecto esté listo. Los y las artistas involucrados(as) en el proyecto hasta ahora son: María Eugenia Ramos, Oscar Estrada, Eduardo Moradel, Julia Herrera, Diana Spencer Robinson, Daniela Zavala, Susseth Lardizábal, Iveth González, Eduardo Valle, Diana Green y Juan Carlos Peñalva. Hay otras personas, como patrocinadores y otras que nos ayudaron y habría que agradecer, pero lo vamos hacer en los créditos del corto.

¿Cuándo se planea el estreno?

Estamos haciendo todo lo posible para inscribirnos a tiempo en el Festival Internacional de Cortometrajes Diario El Heraldo y quedar seleccionados. Si lo logramos, estaremos en las salas de cine del festival más importante de cortometrajes de Honduras, aproximadamente en octubre.

Por Amparo Cribas.

Ser ateo no es sinónimo de “Oportunidad para Evangelizar”

Cuando era pequeña, alrededor de 11 o 12 años, admiraba y aún lo hago, a uno de mis tíos, él no cree en Dios e incluso, cuando puede, hace chistes profanos. Todo este caso me parecía extraño, porque realmente era el único en mi familia… Crecí con preguntas, los típicos ¿Por qué? Él debe estar mal… Pero según fui creciendo, eventos diversos me hicieron hacerme cada vez menos esos signos de interrogación. Mi relato lo comparto aquí.

A mis 14 años, hubo una maestra que cambió mi vida, me obligaba a leer libros para aprobar mis clases, y eran cristianos. La verdad, no sentía nada de aversión al respecto, aunque “no tuviese opción”, yo amo leer. Ese alimento literario que era cada vez más asiduo hizo que mi espiritualidad y teísmo crecieran, aunque mi religiosidad fuese una extraña mezcla de protestantismo evangélico y catolicismo. Mis ideales cristianos se arraigaron tanto que ahora eran algo crucial para mi vida moral; eso me evitó muchos problemas en mi adolescencia.

En una ocasión, recuerdo estar viendo un programa de televisión local, en el cual entrevistaban a un ateo, acerca de todas sus teorías y razones por las cuales no creer en Él. En el transcurso de la transmisión, dieron oportunidad, para que los “cristianos” llamaran y participaran. Mi rostro se llenó de vergüenza cuando escuché: “Ese hijo de la gran p… se va a ir al infierno, por no creer en Dios” “Es un semejante estúpido”… las opiniones seguían y no hubo ningún comentario digno. Esa noche me tomé el atrevimiento de contactarme con ese Señor, y decirle que eran fanáticos, y que lamentaba mucho que gente que decía creer en YHVH, fuese así.

Me di cuenta de una cruda realidad, el cristiano, tergiversa el evangelio, escuchan la homilía y también la prédica como una verdad absoluta. Me gustaría que mis hermanos fuesen más inquisitivos, que estudiaran la Biblia, y que no creyesen que una sola interpretación es la correcta. Hay que desarrollar criterio, porque de lo contrario, podría haber una confusión entre quién es el cristiano aquí… A veces, les basta con escuchar que alguien es ateo para verlo con lástima y empezar a predicarle, cuando en realidad, no se puede creer uno tan importante como para cambiar las ideologías de alguien en un segundo.

Quiero concluir, con ésto: “que alguien no crea en Dios no interfiere con que tú lo hagas”. Tienes que estar seguro de tus creencias y no buscar formas de respaldarlo frecuentemente, cuando el Señor, ya conoce cuánto le amas. Los ateos no tienen por qué ser excluidos tampoco de nuestra cartera de amistades. El mejor testimonio de fe que puedes ofrendar es “EL AMOR”, sin distinción alguna. En la universidad he experimentado conocer a un ateo, que se ha convertido en un verdadero amigo, y ha hecho cosas por mí, que ni las personas a quienes más expectativas les he guardado, han superado.

No todo es blanco y negro, también hay gris.

Te quiero mucho,

Luis Fernando Garay.

Cuando la medicina me jugó una mala pasada…

Ese día estaba ansiosa por obtener mi nota, la maestra, gritó un nombre, y mis nervios hicieron que mi geniculado medial me fallara al oir, porque ésto fue lo que dije: “¡Bilirrubina, le llaman!” … “¡Me llamo Ludivina!” Me gritó enojada la muchacha. Les juro que nunca me había sentido tan avergonzada, me dio mucha pena haber escuchado eso de forma tan tergiversada. ¡Pero bueno! ¿Qué se podría esperar de una estudiante de medicina?

Sadín

El color blanco de las amorfas nubes acariciaba el velo que sus ojos contemplando estaban. Su mirada estaba perdida en rompecabezas de copiosas, cargadas, engorrosas ideas. El joven rostro de Sadín existía en otro lugar, pero no en la piel de esos veintiocho años.

“¿Qué haces aquí todavía? Ya se fueron todos tus alumnos.” “Yo sé Renata, pero… Nada, otro día te cuento. Iré al aula a recoger mi maleta.”

Regresó a las cuatro paredes, se sentó frente a su escritorio y el rumiante estado prosiguió, aunque esta vez un soliloquio lo acompañó…

” ¿Por qué a los seis años de edad se les tiene que privar de uno de sus más valiosos derechos? ¿Por qué no pueden tener algo tan fundamental como la familia? “

¡Quisiera cuánto que el entusiasmo que Carlos tiene se reflejase en las pupilas de Juan! ¡Cómo quisiera que el amor que a uno se le da, también fuese conferido al otro! ¿Qué tanto cuesta responsabilizarse por un hijo? ¿Qué piensan? ¿que sus acciones no hacen miserables las vidas de esas pueriles criaturas?

El anciano de vista cansada, con iris azules apagadas y senescentes, tez con nudos y alentado paso se acercó y su mano en la espalda de aquel desahuciado ser posó. “¿Qué te pasa, muchacho?” Los suspiros precedían la garantizada respuesta. “No pasa nada, don Guillermo” “No pido detalles muchacho, sabes bien que para mí la prudencia es la madre de todas las ciencias, así que cuando estés listo, estos oídos de presbiacusia, como me dicen los doctores, estarán aquí para escuchar, aunque con mis debilidades, pero puedes contar conmigo, papayito “.

En ese momento, las arrugas de la piel del viejecillo, se lanzaron también, a acobardar las ganas de hablar en Sadín. Pues, justamente son esas las cosas que no puedes decir, las que tienen que resolverse en casa, pero que en su camino hacia la revelación sirven como bate de destrucción, como ácidos que aniquilan la sensibilidad que en las paredes del amor están.

Tomaría Sadín, la peor de sus decisiones, y la mejor a la vez. Continuar con su esposa después de que lo había engañado, porque sabía que los niños después de una separación son diferentes, porque sencillamente tienen algo. Determinaba entonces, quedarse, como anatema…sacrificando cada minuto de dignidad y paz por la vida de su hijo.

Manuel, tu padre te hará feliz siendo infeliz.

Las mañanas

Mornings

Me gusta el olor a mañanas sin horario más que el que yo he estipulado.

¡Cuánto no escribirle a ellas si me llenan de paz!

Hoy es sábado, 10/8/2019 y estoy disfrutando de la primer mañana de vacaciones.

Me gusta estar así, con el resplandor del sol saludando mi ventana,

con mis dedos entretenidos en letras que entretejen párrafos.

Me gusta mucho, escuchar las canciones que me relajan y bailar me hacen. 

Cada día…

Crecer es una maravilla. Realmente es duro, pero, a la vez es algo por lo cual sentirse orgulloso. Me encanta cursar clases en la facultad, son tres meses en los cuales mi enfoque es uno, son alrededor de 93 días en los que todo es acerca de un objetivo específico. En medicina yo me comprometo a hacerlo así, porque considero que cada detalle es valioso. Es como que si nuestra vida es un sacrificio pero por un bien mayor. Realmente me siento feliz de poder ofrendar mis años a una buena causa, aunque haya momentos en los cuales mi única compañía sea mi sombra, eso al final, no importa, porque cuando alguien es ayudado, todo lo demás es automáticamente borrado. Realmente, no sé qué será de mí, dentro de unos años, quizás viva, quizás muera, pero suceda lo que sea, puedo abrazar mi presente y estar eternamente agradecida por cada adversidad que se me ha dado porque la he transformado con su ayuda en oro, y sin esos escollos, sin ese camino de piedras, no podría ahora tener principios de benevolencia. Gracias Dios, porque mi vida es un fragmento, una muestra significativa, de lo que puedes llegar a hacer aún en un corazón roto, aún en uno sufrido… aunque haya dolido. Te amo, Señor y espero, que cada persona que lea ésto sepa que sus esfuerzos valen, y que el dolor no es una maldición cuando optamos por tomar la mejor decisión. No sé por qué horribles experiencias estén atravesando, pero, la esperanza es su valioso regalo, y su vida es la oportunidad que está esperando para cambiar al mundo, para cambiar el suyo.

Éste debe ser el lugar…

Ya no tengo intenciones de “llamar la atención de él”, quizás no quiero volver a hacerlo, nunca. No soy un producto, no quiero venderme, el mercadeo quiero alejarlo de aquí aunque indirectamente siempre se introduzca en mí.

Hoy le escribo al final, porque me cansé de los comienzos, y no me es para nada necesario…constatarles cuántas veces o de cúantas maneras lo he intentado para que en unas pocas ocasiones haya funcionado, y lo haya hecho mal.

Estoy agotada de fabricar miradas que penetran en sus almas, para salir de ahí vacías en un par de días.

Solía temerle a los finales… y querer comienzos acelerados. Hoy no quiero ni uno ni el otro. No los anhelo, porque no se me apetecen, no porque no pueda suscitar esos eventos a los cuales simple y sencillamente ya me acostumbré.

Ido
En lugar de tu llegada, he escrito tu partida, pues de ella sí tengo garantía.
(Se ha ido.)

Amparo Cribas Cruz, un fragmento de I D O .

¿Por qué no pude dejar de leer?

Un artículo para mis compañeros en la Facultad de Medicina, a nivel nacional e internacional. Pero, especialmente para los de la Universidad Católica de Honduras, “Nuestra Señora Reina de la Paz”, Campus San Pedro y San Pablo.

A algunos nos apasiona la lectura, es un vicio sano (o al menos es lo que me hago creer, jajaja). En fin, mis queridos lectores, ésta es mi historia. Empecé a estudiar medicina, la carrera de moda, pero no lo hice por boga, sino porque es lo que siempre he querido desde pequeña. Escribiré algo aparte para describir el por qué de esta importante decisión.

Soy una trabajólica, me encanta hacer lo que hago y lo disfruto.

¡Me hace feliz!

En el 2017, decidí iniciar la universidad con la misma excelencia con la cual logré gracias a Dios, familia, amigos y maestros, desempeñarme en la secundaria. Lo gracioso, es que esta tontita, no sabía lo que le esperaba. Construir la base de este edificio me tomó dos años de constantes pruebas. Mientras, luchaba por encontrar las formas más adecuadas para estudiar dejé de leer, escribir, tomar fotografías; morí.

Me hice muy infeliz. No me satisfacía a plenitud estar estudiando. Pero, pensé que era incapaz de llevar ambas cosas de la mano. En medicina, tenemos que leer mucha ciencia, y a veces pensamos que un poco de literatura, nos hace perder el tiempo. Pero, no pude dejarlo, no permanentemente.

Allá como a finales del segundo año, decidí reivindicar mis derechos como alma de artista, y es así como no pude dejar de leer. Porque me sentía tan incompleta. Ahora leo mucha poesía (gracias a un taller en el Centro Cultural Sampedrano al que asistimos con mi buen amigo, Iván Flores). Y por supuesto, sigo leyendo el género que me fascina “Desarrollo Personal”. Los artículos son me enloquecen, así que también los continúo saboreando muy a menudo. Recientemente estoy leyendo fragmentos de encíclicas por mi clase de Doctrina Social de la Iglesia…también me ha embelesado.

He vuelto a ser quien soy.

¿Y qué creen? Todo va aún mejor en la universidad, porque no solo puedo estudiar óptimamente, sino llenar mi corazoncito de emociones que me cautiiiiii-van.

Mi mensaje con este relato es el siguiente: ¡Produzcan el balance, búsquenlo! Porque el arte no debe separarse de nuestras almas y existen maneras de hacer que todo funcione, para ello debemos trabajar duro, pero es saludable y vale la pena ir por ese tesoro ¡Vamos, seamos médicos llenos de vida! Tengamos siempre ese pasatiempo que nos confiere libertad y pasión para continuar aún en medio de la adversidad.

Con amor a lo bueno,

con ganas de cambiar el mundo,

Amparo Cribas. 

Pueden escribirme en estos comentarios o enviarme un correo a nykollcribasc@gmail.com

Me encantaría conocer su opinión;

es  única y valiosa.

¡Saludos a mis lectores de Honduras, Estados Unidos, Colombia, México, Perú, El Salvador, España, Argentina, Costa Rica, Venezuela, Canadá, Uruguay, Panamá, Guatemala & República Dominicana!

El orgullo para lo bueno.

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Después de dos días de poca productividad porque había estado con una intoxicación alimentaria, era hora de reestablecer mi rutina habitual (aunque en ese entonces tenía poca o ninguna; por eso de que me ha costado recuperar el ánimo después de que falleció papá, pero esa es otra historia y no quiero desviarme más.)   En fin, necesitaba lavar platos para hacerme una sopa, pues sería lo más adecuado para mi estómago, pero ¿qué creen? Ya eran las 11 AM no había agua.

Así que en vista de que nadie me auxiliaría porque mi mamá dormía tuve que hacerlo aunque costase mucho. Eso sin comentarles, que su servidora no es la mejor cocinando😂🤣. Empecé a llenar la cubeta para recolectar agua, fui lavando los platos, luego piqué la papa, eventualmente y sin pensarlo mucho (obviamente, escuchando algo positivo; Alex Dey), fui preparando la comida que necesitaba y no solo eso…fui arreglando alrededor, y con una inversión de 30 minutos todo se miraba mejor.

En eso pensé, soy capaz de hacer este pequeño logro y muchos más. No hubo necesidad de pedir ayuda sino de pedirme ayuda y hacer lo que emprendía con mucho entusiasmo. Analizando la situación también relacioné varios eventos anteriores en los que se me daba un proyecto en cuna y en un corto plazo había logrado llevarlos a caminar. Por lo tanto, a lo que quiero llegar, amigos, es que “el orgullo para lo bueno“, tomemos un poco de esa actitud soberbia para decir ¿Saben qué? Voy a transformar absolutamente todo lo que se me es dado,  y cualquiera podrá con seguridad confiar en que puedo hacer maravillas.

Con amor a lo bueno,

con ganas de cambiar el mundo,

Amparo Cribas. 

Pueden escribirme en estos comentarios o enviarme un correo a nykollcribasc@gmail.com

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A la que…

Iracunda por su ignorancia prosiguió a decir:
¡Tú solo te preocupas por ti misma!
Le dijo así a aquella escuálida silueta,
a ese rostro con ojeras de marcador indeleble,
a ese cuerpo adolorido,
a la que sobrevivía,
a la que solo la felicidad efímera conocía,
a la que se jodía,
a la que se pudría,
a la que moría.

Y me dolió el alma saber que la familia de aquella muchacha no sabía el tesoro de persona que ahí tenía. Me lamenté por no poder ayudarla, por no poder ser su consuelo absoluto, pues sabía que quizás siempre tendría que luchar contra esos comentarios sin fundamentos.

Ana, no es la única que vive en estas circunstancias, dedico este poema a todos los que sufren por no ser valorados por sus seres queridos, a aquellos en el cual el núcleo de la sociedad torna a ser una guerra nuclear con palabras que hieren el fondo, con vocablos que son dagas punzantes.

Con amor, y dolor en mi alma,

Amparo Cribas.

Cuando estás hecho m…

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Cuando estas hecho macarrones ¿Se imaginaron algo distinto? Jajaja. Cuando te encuentras muy mal lo importante es seguir. Puede que no tengas una meta fija, pero aún una vaga dirección servirá para guiarte. No necesitas tomar la mejor decisión, sino una, cualquiera que se aproxime a lo que quieres lograr.

Como lo dice Sheryl Sandberg en su libro Lean in: “Si te ofrecen un asiento en un cohete, no preguntas qué asiento. Simplemente te subes”. Lo importante es tomar las riendas de nuestros caminos y olvidarnos de que todo salga bien. Sí, descuidar la perfección y confiar en la simple y sencilla acción sin detención.  

A mí, me encanta ser meticulosa. Pero, según voy creciendo me voy dando cuenta de que no todo necesita de mi completa atención. Para aquellos que están acostumbrados a que todo salga a un alto nivel de calidad (a nosotros nos cuesta mucho) es complicado dejar ir algunos asuntos, pero es necesario. En especial lo es, cuando has pasado por algo difícil. Por ejemplo, el final de una relación amorosa, la muerte de un familiar, el arribo de una enfermedad curable o no, un accidente, la pérdida de un miembro del cuerpo, etc.

Todas esas situaciones necesitan de una sola cosa “A V A N Z A R”. Dar un paso, cada día, no importa que sea corto o largo, pero darlo, porque cuando uno esta hecho mierda, tiene que considerar que no para siempre se esta así y que aún con adversidades encima podemos ofrecerle algo positivo al mundo.

¡Ya basta de avergonzarnos cuando nos va mal!

¡Acoge tu vida tal y como esta ; píntala de colores brillantes y poderosos!

Como siempre me decía, mi papito lindo:

“Lo que uno tiene, hija, es lo mejor”.

Por cierto, perdón papá por usar esa palabra soez, es que vos sabes que justo así uno se siente a veces, pero no es para siempre.

Te amo,

papá.

Con amor,

a los que sufren,

(a los que sufrimos),

Con amor,

a cada etapa de la vida,

Amparo Cribas.

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