Cuando la medicina me jugó una mala pasada…

Ese día estaba ansiosa por obtener mi nota, la maestra, gritó un nombre, y mis nervios hicieron que mi geniculado medial me fallara al oir, porque ésto fue lo que dije: “¡Bilirrubina, le llaman!” … “¡Me llamo Ludivina!” Me gritó enojada la muchacha. Les juro que nunca me había sentido tan avergonzada, me dio mucha pena haber escuchado eso de forma tan tergiversada. ¡Pero bueno! ¿Qué se podría esperar de una estudiante de medicina?