Les diste un enemigo en común…

Replicó Phil Coulson a la comandante Reyes, después de que ésta se mofaba de que él tenía un mal equipo. Fitz-Simmons, un físico nuclear y una bioquímica y Grant Ward, un agente de combate de S.H.I.E.L.D. pasaban discutiendo por discrepancias en el modo de operar cuando estaban en campo. Sin embargo, en el segundo episodio de la primera temporada al ser secuestrados en su propia nave, se unen para encontrar la solución más viable y la hallan. (Realmente, amo esa serie, la veo desde que tengo quince años.)

En esta ocasión les hablo al respecto porque considero que independientemente del origen que tengamos lo único que tenemos que tener fijo en nuestra mirada es un objetivo común. Por favor, en cada situación que enfrentes mantente como un líder, sim dar lugar a los sesgos y comprométete con lo que quieres lograr.

En nuestra vida, todo es más fácil cuando se lucha por una causa y que ésta sea común. No siempre es fácil. Digo, en algunos casos, hay muchos obstáculos. Por ejemplo, recuerdo en el colegio haber trabajado con una muchacha que me detestaba, pero yo estaba consciente de que ella posee habilidades y que éstas serían útiles para alcanzar la meta colectiva. Ella sabía lo mismo de mi persona. Por lo tanto, logramos montar grandes proyectos a pesar de las discrepancias emocionales que existían.

Busca un enemigo en común…

Te ahorrará problemas y te beneficiará muchísimo.

Con amor,

Amparo Cribas.

Da tu asiento y ayuda con su mochila

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Se encontraban tres filas de hombres sentados, entra una mujer cargando a su bebé, pasan tres minutos y ninguno se levanta. Le hago una seña y le doy el asiento.

Es increíble como ya no hay modales ni cortesía. Este mensaje no tiene por qué ser extenso, sencillamente, lo escribo porque debemos como buenos ciudadanos e incluso cristianos ayudarnos mutuamente cuando vamos en el transporte público. Quienes son hondureños entienden, a la perfección. Con gestos como ayudarle a a alguien con sus bolsas o con su mochila hacemos más que suficiente.

Pero hay más, puedes comprarle chocolates o galletas a quien va vendiendo, he visto gente de veinte años haciendo su mayor esfuerzo por llevar el pan de cada día. Y si piensas que no vas a consumir el producto, solo págalo y dile que lo venda. Son diez lempiras o veinte, que están dentro de tu presupuesto y equivalen al costo de una bebida que podrías ahorrarte al agua comprar.

También cuando hay ancianos hay que inmediatamente brindarles un lugar. Cualquier fractura que reciban a su edad les puede causar un daño a gran magnitud y la recuperación será muy dolorosa, contribuyamos a evitar uno de esos accidentes.

Puedes también ayudar a decirle a alguien que se siente cuando se desocupe un puesto, ya que a veces las personas van distraídas y quedan paradas por un largo tiempo solo por no estar pendientes.

¿De qué otras maneras podemos ayudar a nuestra comunidad en el transporte público? Espero tu opinión en los comentarios o tu testimonio, si eres de algún otro país. Si eres tímido puedes escribir directamente a mi correo:

nykollcribasc@gmail.com

  Con amor,

Amparo Cribas.

La Opinión no es una Serie de Requisitos

Como cualquier estudiante tengo mis críticas hacia ciertas posturas por parte de los educadores, y puesto que todos hemos sido alumnos , tomo un espacio en mi blog para exponer una de esas inconformidades: la actitud absolutista de algunos maestros.

Cuando cursaba la clase de Filosofía, recuerdo que el licenciado nos dijo que esa era nuestra opinión y por lo tanto no había respuesta correcta. Ésto es verídico, ya que la opinión es el punto de vista de una persona, es una perspectiva totalmente subjetiva. Entonces, quiero dejar clara la diferencia entre opinión y una serie de requisitos que complacen la opinión de un docente.

En la mayoría de nuestras clases está alguna asignación de este tipo. Pero, en muchas ocasiones en el salón de clases nos encontramos con un: “ésto no es lo que esperaba”, por supuesto que te lo hacen saber de distintas forma…los docentes pueden sencillamente pasar de una opinión a otra sin comentarla o sencillamente al término de unas dos, demostrar su insatisfacción con un largo discurso de lo que a su parecer significa el tema asignado.

Es aquí cuando tanto por el bien del alumno como el del maestro considero como solución viable que si lo que en realidad se quiere son discípulos de una escuela entonces se proclamen los requisitos. Por ejemplo, si quiero que mis alumnos estén a favor de la homosexualidad, entonces en lugar de pedir opinión, se pidan las ventajas del asunto. Es así de simple.

¿Qué ocurre si el maestro con actitud arbitraria sigue solicitando “opiniones” que apoyen la suya? Se decepcionará al escuchar todo lo que difiera con su burbuja de ideologías y como resultado de tal estado puede mostrarse molesto, aplastando así, cruelmente, la diversidad de ideas, la creatividad de la individualidad de cada ser.

No con ésto digo que asuntos que son evidentemente buenos o malos deban dejar de discutirse , al contrario, invito a que de manera amena se pongan sobre la mesa y se argumenten pero que jamás se desechen al basurero del silencio por causa de nefastos prejuicios que ponen en duda la razón de ser de un profesor.

Con ánimos de respetar la libre expresión desde la formación de profesionales,

Amparo Cribas.

¡Me gustaría conocer tu opinión al respecto! Espero tu comentario o mensaje a mi correo: am.ny.cribas@gmail.com