Tus logros saben mejor cuando son tesoros escondidos.

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Escribo este largo titular con una intención: estatuir que los logros no son para esparcirse sin prudencia porque pueden llegar a generar envidia o desdén. Durante mucho tiempo pensé que los “envidiosos” existen porque sencillamente así son. Pero, más adelante me di cuenta de un pequeño detalle, a veces las actitudes de algunas personas incita a “envidiar” y eso pretenden, ya sea si lo saben o no.

Tus logros saben mejor cuando son tesoros escondidos.

No tienes por qué divulgarlos contra viento y marea; esa no es tu misión. Esconde tus tesoros y solo difúndelos cuando realmente amerite. En ese entonces, propágalos con delicadeza; enfatizando el esfuerzo y la lección y no la remuneración. Siguiendo estos pasos podrás en lugar de suscitar envidia, impeler a la inspiración para que otros se animen a seguir tu ejemplo y mejorar este mundo que necesita del potencial, autenticidad y peculiaridad de todos.

Mi propósito principal con esta nota es promover la modestia para que cese la soberbia y podamos juntos construir una sociedad más cálida. En especial, porque existen acciones negativas que ejecutamos sin darnos cuenta de la magnitud de su alcance. Cuando algo está mal necesita hablarse al respecto, para resolverlo, con meditación y acción (en este artículo hablo al respecto: El Sentido Pragmático).

Con amor a la prosperidad mutua,

Amparo Cribas.

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