Cuando la medicina me jugó una mala pasada…

Ese día estaba ansiosa por obtener mi nota, la maestra, gritó un nombre, y mis nervios hicieron que mi geniculado medial me fallara al oir, porque ésto fue lo que dije: “¡Bilirrubina, le llaman!” … “¡Me llamo Ludivina!” Me gritó enojada la muchacha. Les juro que nunca me había sentido tan avergonzada, me dio mucha pena haber escuchado eso de forma tan tergiversada. ¡Pero bueno! ¿Qué se podría esperar de una estudiante de medicina?

¿Por qué no pude dejar de leer?

Un artículo para mis compañeros en la Facultad de Medicina, a nivel nacional e internacional. Pero, especialmente para los de la Universidad Católica de Honduras, “Nuestra Señora Reina de la Paz”, Campus San Pedro y San Pablo.

A algunos nos apasiona la lectura, es un vicio sano (o al menos es lo que me hago creer, jajaja). En fin, mis queridos lectores, ésta es mi historia. Empecé a estudiar medicina, la carrera de moda, pero no lo hice por boga, sino porque es lo que siempre he querido desde pequeña. Escribiré algo aparte para describir el por qué de esta importante decisión.

Soy una trabajólica, me encanta hacer lo que hago y lo disfruto.

¡Me hace feliz!

En el 2017, decidí iniciar la universidad con la misma excelencia con la cual logré gracias a Dios, familia, amigos y maestros, desempeñarme en la secundaria. Lo gracioso, es que esta tontita, no sabía lo que le esperaba. Construir la base de este edificio me tomó dos años de constantes pruebas. Mientras, luchaba por encontrar las formas más adecuadas para estudiar dejé de leer, escribir, tomar fotografías; morí.

Me hice muy infeliz. No me satisfacía a plenitud estar estudiando. Pero, pensé que era incapaz de llevar ambas cosas de la mano. En medicina, tenemos que leer mucha ciencia, y a veces pensamos que un poco de literatura, nos hace perder el tiempo. Pero, no pude dejarlo, no permanentemente.

Allá como a finales del segundo año, decidí reivindicar mis derechos como alma de artista, y es así como no pude dejar de leer. Porque me sentía tan incompleta. Ahora leo mucha poesía (gracias a un taller en el Centro Cultural Sampedrano al que asistimos con mi buen amigo, Iván Flores). Y por supuesto, sigo leyendo el género que me fascina “Desarrollo Personal”. Los artículos son me enloquecen, así que también los continúo saboreando muy a menudo. Recientemente estoy leyendo fragmentos de encíclicas por mi clase de Doctrina Social de la Iglesia…también me ha embelesado.

He vuelto a ser quien soy.

¿Y qué creen? Todo va aún mejor en la universidad, porque no solo puedo estudiar óptimamente, sino llenar mi corazoncito de emociones que me cautiiiiii-van.

Mi mensaje con este relato es el siguiente: ¡Produzcan el balance, búsquenlo! Porque el arte no debe separarse de nuestras almas y existen maneras de hacer que todo funcione, para ello debemos trabajar duro, pero es saludable y vale la pena ir por ese tesoro ¡Vamos, seamos médicos llenos de vida! Tengamos siempre ese pasatiempo que nos confiere libertad y pasión para continuar aún en medio de la adversidad.

Con amor a lo bueno,

con ganas de cambiar el mundo,

Amparo Cribas. 

Pueden escribirme en estos comentarios o enviarme un correo a nykollcribasc@gmail.com

Me encantaría conocer su opinión;

es  única y valiosa.

¡Saludos a mis lectores de Honduras, Estados Unidos, Colombia, México, Perú, El Salvador, España, Argentina, Costa Rica, Venezuela, Canadá, Uruguay, Panamá, Guatemala & República Dominicana!